La neuroimagen funcional permite identificar de forma individualizada las áreas cerebrales sobre las que actuar mediante estimulación magnética transcraneal, avanzando hacia una medicina más precisa y personalizada.
La medicina avanza hacia modelos cada vez más personalizados, especialmente en el ámbito de la salud mental, donde cada paciente presenta patrones de funcionamiento cerebral únicos.
En este contexto, HT Médica y Connectoma han puesto en marcha en Sevilla un modelo de medicina personalizada basado en resonancia magnética funcional en reposo (resting-state fMRI), inteligencia artificial y neuronavegación para optimizar la planificación de tratamientos de estimulación magnética transcraneal (TMS).
El proyecto incorpora un protocolo avanzado desarrollado y validado por el Dr. Juan Álvarez-Linera para la localización individualizada de la diana terapéutica, permitiendo adaptar el tratamiento a las características funcionales específicas de cada paciente.

Durante décadas, la resonancia magnética ha permitido visualizar con extraordinaria precisión la anatomía cerebral. Hoy, gracias a la resonancia magnética funcional (resting-state fMRI), es posible ir un paso más allá y analizar cómo se comunican las distintas redes neuronales del cerebro incluso cuando el paciente está en reposo.
Esta capacidad permite comprender mejor el funcionamiento cerebral y utilizar esa información para apoyar decisiones terapéuticas cada vez más precisas e individualizadas.
La imagen deja así de ser únicamente una herramienta diagnóstica para convertirse en un elemento clave dentro de la medicina personalizada.
Connectoma incorpora la neuroimagen avanzada a la planificación terapéutica.
A través de esta colaboración, Connectoma integra estudios avanzados de resonancia magnética funcional realizados por HT Médica en Sevilla dentro de su proceso de planificación terapéutica para pacientes candidatos a tratamientos de neuromodulación.
El objetivo es disponer de información funcional individualizada sobre cada cerebro antes de iniciar el tratamiento, facilitando una selección más precisa de la zona sobre la que posteriormente se aplicará la estimulación magnética transcraneal.
Esta aproximación representa un paso adelante en la aplicación clínica de la neuroimagen avanzada al tratamiento de trastornos neuropsiquiátricos complejos.
Cuando la imagen ayuda a decidir el tratamiento.
La eficacia de este modelo comienza mucho antes de aplicar la estimulación.
Cada paciente se somete a un estudio avanzado de resonancia magnética funcional que permite analizar la conectividad de las diferentes redes cerebrales e identificar las áreas implicadas en trastornos como la depresión resistente, la ansiedad o el trastorno obsesivo compulsivo.
A partir de esta información, los especialistas pueden conocer mejor la organización funcional específica de cada cerebro y definir una estrategia terapéutica adaptada a las características individuales de cada paciente.
La precisión del tratamiento comienza con la precisión de la imagen.
Una localización personalizada para cada paciente.
Tradicionalmente, la localización de la diana terapéutica para la estimulación magnética transcraneal se ha basado en referencias anatómicas generales.
Sin embargo, cada cerebro presenta una organización funcional propia. Lo que resulta eficaz para un paciente puede no serlo para otro.
La resonancia magnética funcional permite identificar de forma individualizada la denominada “diana terapéutica”, es decir, el punto específico sobre el que posteriormente se aplicará la estimulación para maximizar la eficacia del tratamiento.
Este enfoque constituye uno de los avances más relevantes en la aplicación de la neuroimagen a la medicina personalizada.

Localización personalizada de la diana terapéutica mediante resonancia magnética funcional. La cruz roja identifica el punto exacto determinado a partir del estudio funcional (resting-state fMRI), que posteriormente servirá de guía para aplicar la estimulación magnética transcraneal con precisión milimétrica.
Cada cerebro es único. Gracias a la resonancia magnética funcional es posible identificar de forma individualizada el punto óptimo sobre el que aplicar la terapia, favoreciendo tratamientos más precisos y personalizados.
El papel de la inteligencia artificial.
Una vez adquiridas las imágenes, algoritmos avanzados procesan la información para analizar las redes de conectividad cerebral y facilitar la identificación de la diana terapéutica.
La combinación de resonancia magnética funcional, inteligencia artificial y sistemas de neuronavegación permite trasladar los hallazgos obtenidos en la imagen directamente a la práctica clínica, aumentando la precisión del tratamiento y facilitando una planificación completamente personalizada.
La tecnología actúa así como puente entre la información obtenida en la resonancia y la aplicación clínica posterior.
Un modelo colaborativo al servicio del paciente.
La colaboración entre HT Médica y Connectoma demuestra cómo la integración de conocimiento clínico, neuroimagen avanzada e inteligencia artificial está permitiendo desarrollar modelos de atención cada vez más precisos y personalizados.
Por un lado, Connectoma aporta su experiencia en el abordaje clínico y los tratamientos de neuromodulación. Por otro, HT Médica pone a disposición del proyecto capacidades avanzadas de neuroimagen funcional y procesamiento de imagen médica.
El resultado es un modelo centrado en el paciente, donde las decisiones terapéuticas pueden apoyarse en información objetiva sobre el funcionamiento real de sus redes cerebrales.
Gracias a esta alianza, la medicina personalizada deja de ser un concepto de futuro para convertirse en una realidad aplicada a la práctica clínica diaria.

“La resonancia magnética ya no solo permite ver el cerebro; ahora también nos ayuda a comprender cómo funciona y a personalizar tratamientos adaptados a cada paciente.”
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